Una expedición química a la cocina.


Cuando el filo extrusado al cromo-vanadio se inserta en la crasa epidermis del bulbo, el espécimen del género Allium prepara su respuesta química a la incisiva invasión de sus células. Un aerosol de ácido pirúvico alcanza la córnea, y con la complicidad catalítica de la aliinasa, la caballería de sulfóxidos lanza su ataque pungente valiéndose de inexorables hidrólisis. El indefenso acuchillador sucumbe ante tsunamis oculares que rebosan la pleamar de su conjuntiva, batiéndose en retirada ante la incapacitante ametropía acuosa.
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Este texto está inspirado en las jitanjáforas, que son enunciados formados por palabras inventadas y que carecen de significado. En este caso, se sustituyen las palabras inventadas por términos provenientes de la jerga científica que, para buena parte de los lectores, también carecen de sentido. Para este tipo de texto, propongo el nombre de jergantáfora.


Esta entrada participa en el blog de narrativa científica Café Hypatia con el tema #PVexpediciones.

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