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La orquídea de Dios

Existe en Madagascar una flor endémica conocida como estrella de Belén , una pálida orquídea que fue descubierta en 1822.  Su rasgo más característico es un gran espolón, de unos 30 cm de longitud, que cuelga desde la base de la flor en el fondo del cual se encuentra el néctar. Aunque era algo que no se confesaba, pronto la flor se hizo popular entre los creacionistas. Por su estructura interna, resultaba imposible que esta orquídea se fecundara con el viento. Sus estambres se encuentran hundidos en el abismo floral y no hay modo verosímil de que el polen alcance la cumbre del espigado estilo. La opción de un polinizador tampoco parecía factible en una flor que depositaba el néctar a una profundidad equivalente a la fosa de las Marianas para cualquier insecto. La única explicación posible es que la estrella de Belén (el nombre invitaba a ello) hubiese sido emplazada en aquella isla por la mano divina. Unos 40 años después, con la teoría de la evolución recién publicada, la orquídea se

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