Caos en una cerveza

Como buen belga, a Jan Baptiste van Helmont le encantaba la cerveza. En Bruselas, su ciudad natal, se elaboraba desde antiguo una cerveza de trigo y cebada que se dejaba fermentar lentamente y de manera espontánea con las levaduras propias del ambiente de la bodega. Se denominan cervezas lámbicas



Como pionero de la experimentación, había identificado el compuesto que se desprende en la fermentación y sabía que era el mismo que se producía al quemar madera. Hoy lo conocemos como dióxido de carbono pero Van Helmont lo llamó gas silvestre. De hecho, fue el primero en acuñar el término gas para aquellas sustancias que, como el aire, no poseen forma y ocupan todo el espacio en el que se encuentran contenidas. No obstante, "gas" no era más que un resultado fonético, el sonido que en la pronunciación gutural de Van Helmont tenía el término que en realidad había elegido: caos.

En su afán de experimentación se propuso demostrar de donde obtenían las plantas el alimento para su desarrollo y sustento. Se suponía que lo obtenía de la tierra donde enraizaba y parece lógico; a ella se aportan el agua y el estiércol. Así que diseñó el siguiente experimento descrito en sus propias palabras:

Añadí a una maceta 90 kg de tierra que había secado en un horno, la empapé en agua y planté en ella un vástago de sauce que pesaba 2,3 kg. La maceta únicamente fue regada con agua de lluvia o (cuando fue necesario) con agua destilada. Para evitar que el polvo del aire a su alrededor se mezclara con la tierra, el borde de la maceta se resguardó cubriéndose con una lámina de hierro recubierta de estaño y horadada por muchos agujeros. No calculé el peso de las hojas que cayeron durante los cuatro otoños. Por último, sequé de nuevo la tierra de la maceta y se encontraron los mismos 90 kg que solo mermaron 56 gramos; por lo tanto, los 85 kg de madera, corteza y raíz habían crecido solo del agua.


Esta fue la conclusión que obtuvo Van Helmont. Si el peso de la tierra apenas había disminuido en 60 gramos y el joven árbol pesaba al inicio 2,3 kg, ¿de dónde había salido la masa para hacerlo desarrollarse hasta los 85 kg? Para el inquisitivo belga solo había una posibilidad: el agua se había convertido en materia.

Una conclusión algo decepcionante sobre todo si, desde la perspectiva actual, somos conscientes de que no solo tenía la respuesta delante de sus narices sino que hasta le había puesto nombre. El gas silvestre que se desprende de la leña que arde y del dorado caldo de trigo y cebada que fermenta era el verdadero sustento del sauce. El caos carbónico, el CO2  presente en la atmósfera es la sutil fuente de carbono para el mundo vegetal; el mismo gas de la espuma que blanqueaba el bigote de Van Helmont cuando apuraba una jarra de cerveza lámbica. Pero, ¿cómo podía sospecharlo?

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Esta entrada participa en el blog de narrativa científica Café Hypatia con el tema #PVvegetal

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